
BIO
Pilar Gleboff (Chile, 1983) es una artista visual radicada en Buenos Aires. Su práctica combina pintura, textil y dibujo, y parte de una historia familiar de costura y bordado que atraviesa su obra desde la infancia.
Trabaja con pigmentos, papel y telas que entiende como portadoras de tiempo. En vez de narrar historias, construye superficies donde la repetición, la ausencia y el vacío operan como formas de memoria.
Haber vivido en distintos países y recorrido paisajes remotos de Latinoamérica —marcada especialmente por la cordillera de los Andes— la llevó a pensar el territorio como un espacio tanto físico como afectivo.
Fundó HI CALMA Studio en 2021, su espacio de producción en Open Door, Buenos Aires. Desde 2023 participa de la clínica de obra de Fabiana Barreda y cursa la Especialización en Gestión del Arte y Curaduría en ESEADE. Integra el Comité de Adquisiciones de MALBA.
Su obra ha sido exhibida en Argentina y Chile, y forma parte de colecciones privadas en América Latina y Europa.

STATEMENT
Trabajo desde aquello que permanece.
Me interesa la memoria cuando deja de ser relato y se vuelve materia. Aquello que el tiempo conserva en una tela, un gesto, un paisaje o una piedra. Lo que sobrevive sin necesidad de ser nombrado.
Pinto, bordo y dibujo como quien recoge vestigios. Cada material llega con una historia anterior a la mía. Mi trabajo comienza al escucharla.
La naturaleza me ha enseñado otra manera de entender el tiempo. La persistencia de la cordillera de los Andes, la erosión de la piedra, el ritmo de las estaciones o la fragilidad de una fibra textil revelan que toda transformación ocurre lentamente.
También trabajo desde una herencia. Los oficios, las telas y los gestos transmitidos a través de generaciones habitan mi práctica como una memoria silenciosa que continúa encontrando nuevas formas.
No busco representar recuerdos. Me interesa construir espacios de contemplación, donde el silencio tenga presencia y el vacío pueda convertirse en una forma de atención.
Entiendo cada obra como un territorio donde lo íntimo y lo colectivo se encuentran. Un lugar donde la materia conserva aquello que las palabras ya no alcanzan a decir.
Aspiro a que mi trabajo ofrezca una pausa: una invitación a mirar con lentitud y a reconocer la huella que permanece incluso en aquello que parece desaparecer.